Capitulos:

"Luchar para volar 5."

5.- Las luces de la carretera, hoy me recuerdan la distancia entre los dos. A veces siento que me llevan hasta el infinito...
Y yo te juro si deseas, seria capaz de arrancarme el corazón, malgastar mi vida entera, caer al vacío...
Aun no he encontrado algo que pueda compararte.

Arena - Chetes

Ylahiah temía por Sophie. 
Su pequeña Lotte se drogaba. Hacia meses que no lo hacia. De hecho había dejado atrás todas sus adicciones desde que Alexandre llego a su vida. El cigarro, la heroína, el alcohol. Y cuando le daba tentación de regresar, pensaba en él. 
Su pequeña se había empezado a drogar con un ex novio. El le decía que al drogarse, todas sus penas acabarían, el dolor que sentía se acabaría, que seria aceptada por todos. Creyó en eso y el no pudo hacer nada para impedir que eso sucediera. 
Cuando Sophie supo lo de Josette, busco a Edouard, aquel ex novio que en un instante podía conseguirle la heroína que necesitara. 
Encontrar a Edouard no era difícil  Llego llorando a el, suplicando que le vendiera 250 gramos de heroína pura, la mejor que tuviera. El dinero no era un obstáculo. El le dio aquel frasco que Sophie guardaba en la caja. 

Ella disfrutaba inyectarla, así la acción de la heroína en su cuerpo viajaba mas rápido y la hacia sentirse mejor para afrontar su cruda realidad. Esa realidad que le dolía mas que el dolor físico  Josette siempre le hacia saber por miles de maneras posibles que Alexandre era suyo. Solo suyo. Y eso mataba a Sophie y hacia que se hiciera mas adicta, que se muriera mas en vida.

Ylahiah busco el diario de Sophie, que de tanto leerlo lloraba al saber que Jezebeth tenia razón. Ella ya les pertenecía. Un 18 de noviembre marcaba la fecha que ella había concretado el fatal acto. Ese día se habían peleado terriblemente ella y Alexandre. En el diario color rosa que estaba bajo la almohada, se leía ese día.

Querida Melissa:
Hoy no quiero existir. Hoy mi mundo se derrumba en pedazos, hoy se que mi sueño fantástico se muere cada vez mas. ¡El mundo era nuestro! ¡NUESTRO! Que hice mal? En que falle? Josette, siempre Josette. La defiende tanto, la ama tanto. Sabes Melissa? Hoy vi a Edouard, el sabe como calmar este dolor que me quema el alma, que envenena mi corazón, que mata mi mente, mis ilusiones, mi amor por el vuela cual hoja al viento. Tu sabes cuanto amo a Alexandre. Yo le vendería mi alma al diablo con tal de que su sonrisa perdurara por siempre, por saber que el vivirá mas que yo, se la daría solo por el. Entregaría mi vida para que nada le sucediera jamas, daría toda mi felicidad por que el fuera feliz. Daría todo por el. Solo por el. 

Ylahiah no sabia que hacer. Sabia que Sophie amaba demasiado a Alexandre para dejarlo ir con Josette. Se sacrificaría de nuevo por alguien. Hacia ya mucho tiempo que no hacia ella eso. Alexandre había llegado a ocupar su mente a un grado que causaba miedo. Era ya una obsesión. Guardo el diario ya que se oían pasos subir por la escalera.

Sophie subía con otro botiquín medico. Subía un poco animada. A su lado iba Luna.
-Gatito, sabes? Hoy no es un buen día  Hoy Alexandre cumple años. Y yo estoy triste porque, porque yo solo estorbo en su historia de amor con Josette- abrió la puerta de su dormitorio esperando que Luna también entrara.  Se sentó en la cama, si Sophie supiera que allí estaba Ylahiah ella hubiera sabido que el estaba a su lado. Agarro a Andy y volvió a buscar la pequeña llave que escondía en su interior. La saco y tomo la caja de olinala. Pudo notar que la carta de Alexandre estaba en otro lugar pero no le tomo importancia quizás ella la había cambiado de lugar y no lo recordaba. 

Abrió el botiquín y extrajo una jeringa. Tomo una cuchara que tenia en el buro. Se levanto a buscar un encendedor que tenia entre sus cosas, regreso a su cama después de haberlo encontrado y tomo el pequeño frasco que estaba adentro de la cajita. Abrió el frasco con cuidado y con la cuchara tomo cerca de 15 gramos. Virtio encima unas gotas de agua, tomo el encendedor y lo prendió  poniendo la cuchara encima. Pudo ver como poco a poco se disolvía esa solución y se iba haciendo mas liquida. Cuando Sophie creyó que estaba en su punto, apago el encendedor. Puso la cuchara en el buro y agarro la jeringa. 

Ylahiah le gritaba que no lo hiciera, que eso no le ayudaría en nada, trataba de sujetar sus manos para que no se drogara, le decía que todo tendría solución y esa no era la manera. Era como si Sophie estuviera sorda. Ya se había amarrado con una liga el brazo para inyectarse. La jeringa estaba preparada. Y Sophie lloraba por él.  Él haría una vida con Josette y no lo podría impedir. Él se iría para siempre, como todos, como siempre. Él había llegado en su hora mas oscura solo para dejarla cuando todo empeoraba. Pero Sophie lo sabia de antemano. Tomo la jeringa y se inyecto. Empujo el embolo en un solo movimiento.

Jezebeth apareció. 
-Te dije Ylahiah que ella me pertenecía desde antes. No desde ahora. ¿Y pensabas tu que la podrías salvar? ¡Eso que escribió en su diario ya esta pactado! ¡Ella ofreció su vida por la de él!
-No, Sophie no se ira contigo, nunca, yo haré lo posible para que ella no llegue a ti. -
-¿Son tan necios siempre? Bien, no importa demasiado. Ella esta perdida - Beso Jezebeth la frente de Sophie. 

Sophie siguió llorando, guardo de nuevo el frasco con movimientos torpes en la caja y la caja en el buro. Tomo la jeringa y la escondió en uno de sus cajones de una comoda, la cuchara y el encendedor pasaron desapercibidos. Se recostó en la cama sintiendo un gran placer, una euforia recorría su cuerpo embriagandola, haciéndola sentir bien. De repente, sonrió y alcanzo a decir: 
-Te amo Alexandre-. 
Se había desmayado. Ylahiah rápidamente fue con el ángel de Frank, Haziel.
-Haziel! Necesito que hagas que Frank suba a ver a Sophie, se drogo de nuevo y se ha desmayado, por favor ayúdame  - Ylahiah gritaba desesperado y Haziel iba con Frank, diciéndole que podía que Sophie necesitara algo, que subiera rápidamente a buscarla.

Alexandre había dejado a Josette en su casa y conducía un alfa romeo 159 camino a su casa. Venia pensando en como hacerle para que Sophie lo olvidara, el quería demasiado a Josette y Sophie impedía su camino. El no quería hacerle daño pero si esa era la única manera, lo haría. Ademas, Sophie estaba muy enferma, muy moribunda y aunque el la queria, eso no era suficiente para llevar a cabo su plan. Pyro sabia que estaba haciendo un buen trabajo. Pyro era otro demonio, uno que habia ayudado a Jezebeth a que Sophie se enamorara extremadamente de Alexandre. Alexandre iba a gran velocidad tratando de llegar a casa.

Frank llego a la recamara de Sophie, tomo sus signos vitales, tomo la mascarilla de oxigeno y acomodo bien a Sophie en su cama. Vio que respiraba.  La cubrio con una manta y la dejo dormir. 

Alexandre llegaba a casa. Era hora que Sophie se quedara sola. 






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