Capitulos:

Luchar para volar 18.


18.-You are one of God's mistakes, you crying, tragic waste of skin, I'm well aware of how it aches; and you still won't let me in…
Now I'm breaking down your door, to try and save your swollen face, though I don't like you anymore

Eres uno de los errores de Dios, eres un trágico y lastimoso desperdicio de piel; estoy bien consciente de lo que duele y aun así no me dejas entrar…
Ahora estoy derribando tus puertas, para tratar de salvar tu hinchada cara, a pesar de que ya no te quiero

Song to say goodbye – Placebo



-Lo extraño. Y lo quiero mucho Ylah! Sé que está mal pero…
-Tranquila, todo se solucionara a su debido tiempo! Todo estará mejor!
-Tengo que regresar? Me gusta estar contigo.
-Si, a mí también me gustaría que te quedaras aquí conmigo, pero no se puede pequeña lotte, tienes que regresar para ganar la batalla!
-Siempre eso cierto? Pero estoy cansada…
-Sí, eso lo tengo en cuenta! Estaremos siempre juntos!
-Eso él también lo dijo y ya ves lo que pasa…
-Yo no soy el, yo si estaré contigo!
-Bueno… Regresare.               
En ese instante, se levantó del columpio y corrió a abrazar a Ylahiah.
-No me abandones, por favor, nunca lo hagas
Ylahiah beso su frente y le susurro: - Nunca.
Sophie abrió los ojos. Su padre estaba ahí sonriente.
-Papá!
-Tranquila mi niña! A las 8 hay algo importante. Te tengo una sorpresa – el doctor se acercó a ella y la abrazo.
-Que sorpresa papá? Dime por favor, sé que algo malo paso, pero ya no importa, dime que sorpresa me tienes!
-Llego un riñón, y no estamos violando las reglas de la lista. Este riñón lo pedí especial para ti. Solo tuyo. Es compatible. Ya está el quirófano y bueno, estaba esperando para que pudiéramos llevarte.
-No juegues! Nos había costado mucho encontrar un riñón compatible! Habíamos esperado mucho! Dime que es la verdad papá! Dime que no me mientes! En serio papá?!
-Porque debería mentirte con algo así? Ambos sabemos que es un sueño hecho realidad!
Sophie sonrió y sujeto el brazo de su padre.
-Pero papá! La puesta en escena! El fantasma de la opera! No podemos esperar?
-Sophie, llevamos 3 años esperando esto. Además, espero no rechaces el riñón y si es que todo funciona como tengo planeado, solo estarás aquí cuatro días. Te parece mi idea?
Sophie hizo una mueca y movió la cabeza indicando que sí.
-Ya son las 7 y se supone que no debo estar platicando contigo.
-Papá, que paso?
-No te puedo decir. Se lo prometí a tu madre. Pero no es algo que no sepas ya.
-Estamos en Cuidados Intensivos, verdad?
-Sí, estamos en UCI. Y se nota que si te cuidan mucho. Mira que en si estabas en coma… Pero bueno! Ya estás bien como siempre mi niña. – Alphonse tomo la mano de Sophie y el sujeto fuerte. – Me voy mi niña tengo que checar que te bajen ya al quirófano y preparar todo, te amo hijita.
-Yo también papá, gracias por cuidarme- El doctor Alphonse salió.
Sophie pensaba en él. Y recordó tantas cosas… La vez en que él la fue a cuidar al hospital en una de sus crisis e hicieron de las suyas en aquella habitación, la 765 del penúltimo piso. Aquella vez la trato tan dulcemente, tuvo tanta delicadeza de no maltratarla más de lo que ya estaba, más cuidado de no hacer tanto ruido, no estaban en cualquier lugar… Recordó cuando tomo su celular y se puso a bailar con ella su canción. A pesar de estar sin maquillaje, sin ropa decente, y con una manguerilla que le administraba una solución salina… El la hizo sentir preciosa. Pero, en ese momento él no estaba, ni estaría.

Bruno escucho que su padre se iba. Era ya tarde para él. Se levantó y pensó en que tenía que saber cómo estaba ella. No le gustaría que algo malo hubiese pasado en la noche. Sophie era frágil. Rápido tendió su cama, recogió algunas cosas que yacían en el piso y se sentó a pensar. No la iba a dejar. Ella iba actuar. El grito de su madre lo saco de sus pensamientos. Le llamaba a desayunar. Fue hasta la cocina y pudo ver a su madre ya lista para irse al trabajo. Era mucama en un hotel de su calle, pero la puntualidad siempre era algo muy respetado por ella.
-Bruno, ya está hecha la comida. Por favor te encargo el aseo de la casa, no es mucho pero hazlo por favor.
-Si Ma, no te preocupes – respondió sirviéndose café en una gran taza.
-Sé que estas triste por tu amiga, pero ya verás que se pondrá bien, ten fe.
-Ella es tan bonita… Ella es excepcional – suspiro Bruno y tomo un hot cake de una pila que yacía en un plato sobre la mesa.
-No te enamores Bruno, ella es de otra posición y de otro tipo de amigos. Ten cuidado por favor.
Bruno se agacho algo triste.
-Tratare de que no sea así.
Su madre lo observo y suspiro. Le dio un beso en la frente y salió de la cocina; desde la entrada grito: - Bruno! Si ella es para ti, todo el universo te ayudara – se oyó un portazo indicando que la Sra. Paccini dejaba la casa.
-Ojala eso suceda… Yo la quiero.
Ariel sonreía. Y demasiado. Ese día Alexandre se iba de viaje y Sophie tenía una operación. Ya había hablado con su superior, el arcángel Zadquiel y por lo visto, ese día no habría ensayo. Así que Bruno podía estar todo el día con Sophie en el hospital. Aunque… Al estar re acomodando lo que había sido cambiado por la gran mano, todos estaban corriendo para que se volviera a la normalidad el mundo lo más pronto posible. Bruno tendría una leve o quizá una gran oportunidad con Sophie. Solo era cosa de esperar.
Termino de desayunar y puso los trastes en la lava vajillas. Limpio la mesa pensando en que se tenía que apurar si es que quería ir a ver como estaba ella. Termino su tarea en la cocina, tomo una escoba decidido a terminar rápido.

7:30 a.m. Alexandre se estaba duchando, ya era relativamente tarde. Toda la casa estaba ya segura y sus maletas ya estaban listas. Dejo una nota a su madre, ya le había llamado pero aun así no estaba de más repetirle que se comunicaría con ella por las noches. Gabriel jugaba con una pelota pequeña. Ya sabía lo de Sophie y lo de Bruno. Zadquiel le había comentado todo lo que estaba sucediendo. Jezebeth estaba haciendo de las suyas gracias a que su amo le había brindado un poder más fuerte. Todo era un caos. Gabriel se tenía que dividir para pelear contra seres con una fuerza y maldad casi invencibles. Pero así era su trabajo. El bien a veces perdía pero nunca se rendía. Esa mañana ya había exterminado a 4 y grandes. Estaba exhausto. A pesar de que su “doble” era el que peleaba, su energia se limitaba un poco. Escucho a Alexandre salir del baño casi corriendo que estuvo a punto de caer, sino fuese que Gabriel lo sujeto.
-En verdad eres torpe! Pero no peleare contigo. Estoy cansado y harto como para estar discutiendo con alguien tan tonto como tú.
Alexandre se vistió con la camisa azul y el pantalón color café claro. Tomo la chamarra color negro. Volteo a ver la pared donde Sophie había pintado.
-Fantasma… Yo te enviare mi amor en un telegrama...


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