Luchar para volar 20
Publicadas por
Unknown
10:39 p.m.
20. - You are my sweetest downfall, I
loved you first, I loved you first, beneath the sheets of paper lies my truth,
I have to go, I have to go, your hair was long when we first met
Eres mi fracaso más dulce. Yo te quise primero, te quise
primero. Bajo las hojas de papel, yace mi verdad. Tengo que irme. Tengo que
irme. Tu pelo estaba largo cuando nos conocimos por primera vez.
Samson – Regina Spektor
Esa sensación de no saber de él. Eso
le hizo tomar esa decisión de mandarle aquel mensaje. Le dijo a su papá si
antes de que la operaran le permitiera poder mandar un mensaje. Su padre le sonrió
e hizo que le llevaran el celular de Sophie. De ahí fue que ella escribiese a
Alexandre. Sabía que la respuesta no iba a llegar y aun así espero un momento. Pero
quizá para su mala suerte, su padre le dijo que ya era hora. Le quito el
celular y entro con ella a quirófano.
Por el rostro de Alexandre lagrimas corrían
de sus ojos. Ella con ese mensaje le decía que lo liberaba. Que se fuera con
Josette pero por lo visto, ella aun no sabía que Josette estaba muerta. Volteo
a ver a Alexane.
-Alexane, porque me dice adiós?
-Porque ella siempre supo de Josette,
y aun asi estuvo contigo. Se calló siempre su coraje, aunque cuando yo lograba
hablar con ella que era rarísimo, terminaba llorando porque decía que tú eras
de Josette, que ella era fea y todo, y que aunque tú le mentías, ella no quería
dejarte porque eras la primera persona que la entendía, que estabas siempre,
que no había momento en que no le hablaras, que eras demasiado para ella, que
solo tu sabias sus miedos, sus alegrías, por qué ocultaba su lindura bajo
aquella mascara, porque era rockera y que solo contigo escuchaba música tan
tierna y empalagosa, su manera de ser tan infantil, a veces tan fría y ruda,
pero solo tú. Y que aunque su alma sufriera ella no podía dejar de estar sin
ti. Recuerdas cuando Auguste te llamo amenazándote y diciendo que por tu culpa
Sophie estaba enferma? Ella llamo a Auguste y pelearon toda la noche, eso lo sé
porque hable con Auguste. Se enojaron porque ella te defendió. Decía que tú
eras bueno, una persona linda y con un gran corazón. Desde ese día ellos no se
hablan. Y si hablan son muy cortantes el uno con el otro. Alexandre, que tarde
es para que te des cuenta que ella en verdad te amaba.
Alexandre seguía llorando. No podía
evitarlo. Sophie siempre había tratado de decirle cuanto lo amaba, cuan
especial era, cuanto valía para ella. Ya era tarde para intentar reparar aquel
amor que él había ido matando poco a poco. En ese momento se escuchó por los
altavoces que los pasajeros en el vuelo a Las Vegas podían ya abordar. Alexane
se levantó y dejo ahí sentado a Alexandre ya que ella era una de las
organizadoras del viaje. Alexandre tomo el libro y lo guardo en su mochila,
saco el pasaporte, la visa y el boleto. Todos ya estaban en fila escuchando las
órdenes de los profesores y de los 5 organizadores, entre ellos, Alexane.
Gabriel solo observaba. Se sentía mal por Alexandre.
-Pero qué? No, tú te lo mereces. Tú
trataste a Sophie como una distracción cuando ella daba y dio todo por ti. Mereces
quedarte solo. En verdad lo mereces!
Alexandre tomo su mochila y la de
Alexane. Ya era hora de abordar e irse…
Jezebeth reía muchísimo. La historia
de amor y tragedia estaba resultando cada vez más perfecta de lo que él había
planeado. La pobre Sophie estaba tan mal! Aunque eso del estúpido riñón! El no
tuvo tiempo de cambiar eso. Aunque… Bueno, si los planes seguían, Sophie
estaría muerta para el regreso de Alexandre. Su alma era la que necesitaba para
poder que su amo regresara más fuerte que antes. Observaba un poco distante la
cirugía que en ese momento se llevaba a cabo. Sabía que Sophie e Ylahiah
estaban platicando. El veía de lejos porque ahí en la operación estaban Rafael,
Uriel y Zadquiel. Tres arcángeles. Vaya que tenía miedo que algo le pasara a
Sophie. Pero bueno, no siempre se haría lo que ellos querían.
Bruno terminaba todo el aseo y ya
eran 13:45. Vaya que había cosas que hacer! Regreso a su dormitorio a tomar
terminar de acomodar su ropa y a elegir su ropa para ir a ver a Sophie. El
ensayo se había cancelado porque Frederic se había sentido muy mal y se iba a
tomar dos días. Gracias a eso el tenía tiempo para repasar la obra y para ella.
Tomo el libreto y se puso a leer. Vaya que El fantasma sufría. E igual sufría
Bruno. El rechazo de Sophie en el museo fue muy doloroso. Pero no se iba a dar
por vencido, eso era lo que menos haría. No. Se levantó de su cama y busco la
camisa azul. Ella amaba el azul. Esperaba que si ella estaba despierta viera como iba vestido. Una leve emoción lo ponía feliz. Saco un pantalón de
vestir negro, limpio sus zapatos que parecía que fueran espejos, saco aquella
botella de perfume que solo ocupaba en citas especiales y se metió a la ducha.
Ariel estaba de lo más feliz. Si Bruno era feliz, él también lo era. Sus próximas
actividades tenían que llevarse a la perfección para que Bruno fuera como decían
todos los cuentos de hadas: Felices para siempre. Estaba muy contento.
Ariel tenía la apariencia de un chico de 15
años. Siempre estaba sonriente y esperaba poder llegar a tener el permiso que
tanto anhelaba desde aquel fatídico día. El antes de ser ángel había vivido.
Estudiaba la secundaria. Se llama Gian Marco. Vivía en Argentina con sus
padres. Todo sucedió un viernes. Él ya iba a su casa. Iba con prisa y no se dio
cuenta que un auto iba a exceso de velocidad cuando atravesó una pequeña calle.
Tenía que ayudar a Bruno para que le otorgaran el permiso de poder volver a la
vida. Él estaba en coma desde ya 8 años. Tenía que ser ángel para poder
regresar. Así que por eso el trataba de hacer lo mejor. Tenía que regresar.
Victoria lo esperaba.
Sophie comía helado con Ylah.
-Ylah, me caes bien- dijo Sophie y se
empezó a reír.
-Que sutil eres!
-Ylah, y Alex? Este bien?
-Sí, deja de preocuparte por el un
instante y preocupate por ti.
-Está bien- en ese instante, Sophie
tomo helado y le embarro toda la cara a Ylahiah
-Oye! – se limpió la cara e hizo
aparecer otro helado para Sophie.
-Gracias por nunca dejarme sola.
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