Capitulos:

Luchar para volar 25

25.- Lost in a snow filled sky, we'll make it alright to come undone now. We'll try to stay blind to the hope and fear outside... 
Hey child stay wilder than the wind and blow me in to cry...

Who do you need who do you love? when you come undone...


Perdido en un cielo cubierto de nieve, lo haremos todo bien para terminar deshechos ahora. Trataremos de permanecer ciegos a la esperanza y el miedo de afuera...
Hey, niña permanece más salvaje que el viento y hazme llorar...

¿A quién necesitas? ¿A quién amas? Cuando terminas deshecho

Come Undone - Duran Duran


No queria ser eso, aunque todos la veian asi. Como una chica que necesitaba ser cuidada, una pobre niña indefensa pero mas que nada, una niña tonta. Y una chica que no sabia que hacer nunca. Vaya.

-Este libro es sumamente tragico no? - decia Bruno mientras examinaba el libro.
-A veces me siento como ella - respondio Sophie mientras jugaba con Andy.
-Como quien?
-Como Marianela. Es la protagonista del libro. No ya te lo habia dicho? - en el instante ella le avento su oso.
-Hey! No recuerdo! Soy malo memorizando!
-Y aun asi estas en teatro?
-Shh! Es un secreto! Nadie debe saber que me cuesta memorizar
-No, ire de chismosa y todos sabran tu oscuro secreto! - Sophie rio un poco pero se contuvo de seguir riendo pues noto una molestia.
-Perdon por hacerte reir. No quise hacerte daño.
Eso hizo que ella riera mas y le subiera un poco la presion. La hacia feliz.

Hugo se quitaba el sudor de la frente. La batalla aun seguia y su espada ya era la segunda vez que la reemplazaba por una nueva. De lejos vio a Julian derrotar a una chica identica a Lydia. Julian al desaparecerla rompio a llorar. Sabia Hugo que Lydia era el amor de Julian, la unica alma por la que el dejaria de ser angel. Un ser de maldad se acerco a Julian, que de no haber sido por el grito de Hugo, Julian hubiera desaparecido.

-Yo tambien tengo que regresar... No puedo dejarlo solo. No puedo.

Gabriel queria romper aquellas cadenas, pero le quemaban la piel. Sus oraciones hacian que ninguno de ellos se acercara mas. Le causaba miedo tenerlos cerca, a pesar de ser el un arcangel aun, el miedo lo transpiraba.


Ylahiah y su batallon eran los que llevaban la delantera contra los enemigos. Se sentia mas fuerte cada vez mas, eso queria decir que Sophie era feliz. Una criatura con cuernos lo iba atacar pero uno de sus angeles lo elimino antes que llegara hasta el, le agradacio cuando la vio... Era ella. Lilith. Ella clavaba la espada de un angel en su pecho y reia. A la mente de Ylahiah llegaron miles de imagenes, y una se quedo congelada. Lilith y el. Juntos un angel y un demonio. Lilith volteo y lo vio. La mirada de ambos se cruzo. Lilith sonrio e inclino la cabeza. Ella recordaba todo.


Fue en Italia. El cuidaba de un chico llamado Lorenzo Piazzollo cuando la conocio. Ella era compañera de Lorenzo, pero cuando ella le hablo a Lorenzo, no fue directo a el, sino a Ylahiah. El hacia lo imposible para ir a verla, estar con ella... Cuando menos el se dio cuenta, estaba enamorado. Lilith y su sonrisa; Lilith y su mirada, Lilith... Lilith tambien lo queria, pero sabia que eso no iba a pasar, sabia que ella no era alguien con quien un angel debiera estar, ella era un demonio, uno de los mas poderosos. Lilith no queria estar con el porque sabia las consecuencias. Se citaron una tarde en el Puente de los suspiros. Cuando se tocaron, sabian que corromper las reglas no les importaba en absoluto. Solo querian estar juntos, un dia, una hora mas.

Lilith iba a tener una pequeña. Eso los hizo temer el fin de ese ser que crecia a cada instante. Sabian que se las quitarian. Lilith iria al infierno e Ylahiah seria altamente castigado. Lilith jamas volvio a ver a Ylahiah hasta ese dia. Era increible ver a aquella persona que alguna vez amo, verla ahi peleando como siempre, y teniendo en cuenta que quiza a ella tambien la exterminarian.

-Te sientes bien? - Alexandre le preguntaba eso a Alexane que estaba sentada en la tienda de motocicletas.

-Si, estoy bien. Que sucedio?
-Te desmayaste y un buen rato. Fueron alrededor de 10 minutos, de hecho pense que te habias dormido.
-Si, puede que si me haya dormido. Pero, estoy bien. Que hora es?
-Son las 6 de la tarde. Tenemos que irnos ya!
-Si, si. Ya pague la moto?
-No, te desmayaste y no la pagaste.
Alexane se levanto para pagar la moto.
-Se la llevaran ya? - pregunto el chico que hacia la transaccion.
-Si, la quiero manejar ahora.
-Les recomiendo que no lo hagan. Ha habido un accidente muy fuerte y hay muchisimo trafico en la ciudad.
-No importa, me agradan los riesgos - dijo Alexane mientras recuperaba su tarjeta de credito.
Alexane pregunto donde habia una gasolineria. La mas cercana estaba a 8 calles, para lo que el chico se ofrecio a venderles 4 litros que tenia.
-Fue bueno venir a Las Vegas! - Alexane alzaba los brazos feliz de poder estrenar la motocicleta
-Hay que tener cuidado quieres?
Ella hizo una mueca de desaprobacion, el chico llegaba con una garrafa y se la daba a Alexane. Tomo la garrafa y la vacio en el tanque de la motocicleta. Salieron de ahi con la flamante moto color azul rey. Alexane encendio la moto. Necesitaba sentir esa sensacion de libertad . Alexandre tenia miedo. Algo le hacia sospechar que el dia estaria pesado, intranquilo y sumamente amenazante.
-Anda! Sube! - grito una emocionada Alexane.
-Pero no llevo casco y esa cosa se ve muy mortal!
-Ve y compra otro, nena - ella le avento su cartera.
Transcurridos cinco minutos despues, salia Alexandre con el casco puesto, subio a la moto y abrazo fuertemente a su valiente amiga, que acababa de acelerar.
-No quiero morir aun!

A las 8 de la noche en punto los habian citado para ir a jugar al casino del The Cosmopolitan, el Hotel Casino donde se estaban hospedando. Alexandre, algo molesto, esperaba junto a las escaleras electricas que apareciera su amiga. En el transcurso de regreso al hotel, Alexane habia derrapado y se habia caido. Debido a eso, tenia una herida en la pierna y le dolia un poco al caminar. Llevaba puesto una camisa beige y un pantalon café. Una chica se le habia acercado preguntando si no queria acompañarlo a jugar, pero no queria nada mas que asesinar a su amiga. Alexane llego picandole las costillas por la espalda, puesto que habia elegido el ascensor.

-Hey! - Alexandre volteo y vio una irreconocible Alexane. Tenia el cabello pintado de negro, llevaba un maquillaje excepcional. Lucia una blusa de encaje color salmon, unos leggins negros y zapatillas a juego de su blusa.
-Tu quien eres? Tu no eres la Alex de playeras y pantalones de mezclilla! Donde esta la mugrosa de Alexane?
Alexane le asesto un fuerte golpe en el estomago.
-Auch! Es que te ves diferente...
-Me veo y me siento rara, esto no soy yo.
-Oh no, luces muy bonita, me sorprendio verte asi.
-Gracias por decir que me veo bonita.


Luke tomaba una margarita en lo que sus padres llegaban al casino. Odiaba aquel barullo incesante, asi que escuchaba a The Strokes. Ese barullo le agradaba mas. Volteaba de un lado a otro cuando vio al grupo de Alexane. Se acerco un poco a donde estaban reuniendose. 

-Franceses - penso al oirlos hablar. -Y vienen de viaje de estudios... o algo - dijo para sus adentros. Una chica repartia unas hojas entre sus compañeros. Supuso que era una de las chicas organizadoras. Cuando iba a voltear a buscar a sus padres, sucedio. Alexane alzo un poco la voz para que la escucharan y pudiera terminar de dar las ultimas indicaciones; Luke al escucharla busco de quien era esa voz tan decidida. La mirada de ambos se cruzo por un instante, pero sintieron que el tiempo, el mundo y todo a su alrededor se habia detenido.
En el instante en que ella sonrio... fue como si un big bang hubiera pasado, como si el brillo del sol fuera mas fuerte que de costumbre...
Y sus ojos! Un brillo que nunca había notado surgió en ellos. Esa chica, ella era “la chica”! No le importaba que fuera, que no luciera tan bonita, que usara lentes (Alexane  jugaba con unos lentes de armazón cuadrado). Él lo sabía, algo se lo decía. Era ella.
De repente el grupo de franceses se disolvió y en ese momento sus padres llegaron.
-Luke! Si quieres, ve a jugar a donde quieras, tu madre y yo deambularemos por ahí.
Luke corrió gustoso ante aquel ofrecimiento. Sus padres le dieron 800 dólares para gastar y se fueron dispuestos a tener una noche de diversión como muchas tantas que sucedían en Las Vegas.
Luke buscaba hacia donde se había ido la chica que lo había cautivado. Se había ido. Empezó a caminar, teniendo esperanza de poder encontrarla.

Ylahiah saco su espada del cuerpo de una de aquellas indeseables criaturas. El arcángel Miguel de un tajo termino con dos de ellos. Iban ganando. Todo estaría mejor. O eso tenían pensado. Jezebeth sonrió plácidamente y desapareció. La batalla la daban por finalizada. Aunque Miguel tendría que ir a recuperar a Gabriel, en las profundidades del abismo.

Hugo lucia… Lucía mal. Una de sus alas la habían lastimado y el dolor que tenía era inmenso. Ángeles rehabilitadores curaban esa herida. Alas ennegrecidas. Y si no se curaban enseguida… El final de esos ángeles seria el infierno.
-Sarah, apúrate por favor!
-Hugo! Deja de ser tan ansioso! Esa costumbre tuya! – respondió una ángel que le curaba las miles de heridas.
-Hoy mi protegida conocerá su alma gemela!
-Si Hugo, pero debes entender que si te pasa algo malo a ti, ella no podrá saber! Así que cálmate!
-SARAH! Shh y apúrate
Sarah se apresuró con las alas mientras otros dos ángeles sanaban el cuerpo de Hugo. En el momento en que Sarah dijo Listo, Hugo desapareció para buscar a Alexane. Tenía que ayudarla.
Llego cuando Alexane corría por más fichas.
-Alex!
-Hugo, estas bien? – pensó Alexane.
-Sí, ya sabes quién es el susodicho?
-No, pero vi a un chico sumamente adorable…
-Sí, era él.
-Bien y ahora? Como lo volveré a encontrar?
-Deja que encuentre a su ángel.

Hugo volteo a todas partes. Le habían comentado que varios ángeles habían sido re asignados, que tardarían en darle la lista de sus subordinados. Así que, al no saber, opto por buscar a Luke.
Ahí estaba, jugando 21. Hugo sonrió. Y no solo por haber encontrado a Luke, sino por ver quién era su ángel.
-Javier, por más que grites, Luke no te escuchara. – dijo una pequeña ángel llamada Abigail. Ella era de reciente ingreso; una pequeña que había muerto por un profano… Maligno.
-Shh Abi! Quizá si me haga caso, aunque soy su nuevo ángel… - respondió Javier mientras cargaba a la pequeña niña.
-Javier… -susurro Hugo.
Aquel ángel que lo hacía alucinar tanto… Su sonrisa, su piel, su cabello, simplemente él. Dios tenía planes para todos. Él era muy feliz por eso. Por saber que ambos estaban destinados a estar juntos y que siguiendo lo escrito. Javier era un ángel de alto rango, era algo así como teniente del arcángel Rafael. Tenía un cabello negro algo largo, una insipiente barba que algunas veces se quitaba, una piel aceitunada tersa como una nube, ojos de un enigmático verde esmeralda y un cuerpo que un dios griego (si es que existían) envidiaría. Hugo no dejaba de sonreír. Ahora Javier seria su mano derecha, su amigo, su compañero, su alma, como su todo, como siempre, como nunca.
La pequeña Abi, pellizco a Javier, que volteo a ver hacia donde Abi le indicaba. Javier también sonrió al ver que la cara de Hugo se llenaba de lágrimas. Hacia 5 meses que no se veían. Solo se mandaban MI (mensajes intercelestiales) ya que Javier al ser la mano derecha del arcángel Rafael no podía desplazarse a buscar a Hugo.
-Y aun me preguntas porque te amo? – dijo Javier, acercándose hacia Hugo.
-Yo solo me pregunto qué es lo que te hace quererme tanto – exclamo Hugo sonriendo aún más al tener ante sus ojos aquel ser celestial que tanto amaba.
-Pensé que… - exclamo Javier tocando la mejilla izquierda de Hugo – pensé que te había perdido.
-Nunca dejaría que eso pasara. Yo tuve ese mismo pensamiento. Suponía que estarías al frente con Rafael.
-No, el me dejo a cargo de todos los pendientes y de ayudar en la tierra.
Hugo estaba tan feliz y sonriente que por un minuto olvido el deber que tenía con su protegida. Solo había ojos para Javier, cada facción de él, cada gesto, cada centímetro de su piel… Dios sabía hacer buenas cosas.
-Así que de ahora en adelante seré tu subordinado, arcángel Hugo? – dijo Javier mientras jugaba con los dedos de Hugo.
-Algo así… Y antes que lo olvide… - Hugo se puso de puntillas ya que Javier era bastante alto y beso su frente – gracias por dar siempre lo mejor de ti.
Javier se sonrojo un poco y respondió.
-Algunas veces, tengo miedo de perderte, que algo te pase, pero esto – señalo una marca, como un tatuaje que tenía en la muñeca; una flor de lis que en el centro se lograba divisar una diminuta H – esto me recuerda que somos almas gemelas, que los obstáculos podrán ser muchos, muy crueles con nosotros, pero siempre, mientras mi fe siga tan fuerte y fiel, nunca dudare, nunca tendré miedo, nunca renunciare, nunca dejare de creer…





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